sábado, mayo 19, 2007

Dejame entrar guacho!


Comiendo un morcipan con amigos, reviviendo historias a través del recuerdo imborrable, permanente; sucedió lo siguiente. Mi compañero Boggio, al reír y no aflojar con el morcipan ni para tomar aire, comenzó obviamente a ahogarse escupiendo por doquier pedazos de pan y morcilla. Al ver el espectáculo desagradable, decidí comprar el vino que calme esa tormenta de morcilla, migas y salivas turbias.
Metí mi mano derecha en el bolsillo para sacar dinero y noté cuan gastados estaban los mismos. Era tiempo de cambiar mis viejos pantalones tipo campana por algo más moderno, más "cool" como diría la pibada de hoy. Entonces terminé mi morcipan, me subí a la vieja "Poderosa" y pedaleé hasta algún lugar del centro rosarino para conseguir esa prenda que me dé confianza para afrontar los desafíos diarios propios de todo ciudadano responsable ¿?.
Llegué puteando tacheros y tratándome de agarrar de algún bondi para hacer mi viaje más placentero. Até mi rodado a un poste de un negocio ambulante y caminé hacia la peatonal Córdoba.
Mis ojos se sintieron atraídos hacia una mega tienda en donde entraban y salían viejas chetas, paraban taxis y en la puerta vendían estuches para celulares.
Custodiando el lugar había 3 Hitlers con traje incluído. Ellos portaban gas pimienta y algunos aparatos sofisticados especiales para la tortura, acompañados de perros que sufren claustrofobia (en la foto no se ve porque los encerraron en el ascensor para ver qué pasaba).
Al querer entrar en la tienda observo que el mismísimo cantante de "Mala Gata" era demorado por dichos guardias. El afamado cantante disparó un "dejame entrar guacho".
Uno de los Hitlers se comunicó a través de su handy con alguien que jamás sabremos quién es y luego arremetieron (¡Si, los tres Hitlers!) con todo su arsenal destructivo sobre el poco robusto cuerpo del cantor. Luego de aniquilar al flacucho y limpiar los charcos de sangre procedieron a tomar sus antiguos puestos de vigilancia. Claro que esto último lo ví desde la escalera mecánica del local, ya que mi apariencia física no contrastaba demasiado con la del ahora difunto artista y por lo tanto aproveché el desorden generalizado para meterme sin que me vean.

PD: los pantalones de corderoy me quedaron divinos...

viernes, mayo 18, 2007

El Séptimo arte

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jueves, mayo 17, 2007

Atlas rosarino: la plaza de las ánimas alegres

Existe en Rosario una plaza. Pero no se trata de una plaza común, que no lo engañen los toboganes, las calesitas o los subi-baja; la plaza guarda un secreto que los Seguidores del Parcayaso no quieren que conozcamos. Allí habitan ánimas alegres. Fantasmas que practican todo tipo de jugarretas a los desgraciados que pasan por la plaza. El Cártografo nos facilitó sus anotaciones enumerando algunas de las jugarretas:
"- Quitan las escaleras de los toboganes
- Descomponen los subi-bajas de modo que solo bajen
- Detienen las hamacas en los momentos de mayor excitación
- Soplan vientos verticales mientras las mamás con polleras cuidan a sus niños
- Ayudan a las palomas a apuntar
Pero sin dudas, la peor de todas las gracias de las ánimas alegres es la que provocan en la calesita de la plaza. Todos los niños que suben a ella agarran la sortija. He visto hombres de más de 50 años aún dando vueltas en ella"

miércoles, mayo 16, 2007

Teoría de que los Extremos se Unen o de la Finitud del Cosmos

La explicación científica de esta teoría es sin duda demasiado engorrosa para desarrollarla aquí. Procederé pues a explicarla de forma que la gentuza la pueda comprender:
"Cuando alguna situación o individuo parece alcanzar el punto extremo en el perfeccionamiento y desarrollo de un determinado comportamiento o situación resulta inevitable que el siguiente paso o suspiro lo lleve irremediablemente al prinicipio o punto extremo opuesto (e indudablemente contiguo)"
Ejemplo: el individuo que ató esta bicicleta es TAN imbécil que es un maestro.

martes, mayo 15, 2007

Los recolectores

Como cualquier ciudad del mundo Rosario tiene toda una tropilla de recolectores de residuos o basureros, como suele llamarlos la muchachada.
Sin embargo, los recolectores rosarinos (como cualquier personaje de la ciudad) tienen sus características distintivas.
Los basureros rosarinos son, en esencia, una logia. Como tal, dispone de normas secretas, simbolismos pavotes y complicadas pruebas de ingreso.
El autor de este informe intentó en vano pasar estas pruebas. En un esfuerzo descomunal nos envió desde el Hospital sus notas.
"El Carlos fue el que me consiguió la entrevista. Allí me dieron las instrucciones en un papel maché turquesa.
1. Vender una bolsa de consorcio por cada timbre colocado a una altura superior al metro y medio.
2. Encontrar al amor de su vida y romperle el corazón para luego llorar a moco tendido.
No sin mucho esfuerzo logré cumplir las dos primeras pruebas. Me dieron entonces una tercera, tan secreta que no me la quisieron decir. A continuación recibí una tremenda golpiza"
La muchachada cree que este claustro se debe al jugoso sueldo que reciben los recolectores de la ciudad pero también es posible que los basureros guarden un secreto tan terrible que sólo aquellos acostumbrados a tratar con los desperdicios de una sociedad como la rosarina podrían tolerar.