De Rosario al mundo
Todo comenzó con una cena y la propuesta de comerla lenta. Así nace el Slowfood, una costumbre alimenticia que poco a poco fue trasladándose a otros ámbitos. Hoy se conoce al movimiento como Slow. Se habla de principios, mandamientos, merchandising y toda la pastafrola que nos tiene acostumbrado el Tata y sus súbditos. Desde nuestra humilde gruta, gatilladora de este "producto" les decimos que: AUNQUE LE PAGUEMOS, EL MONO SIGUE BAILANDO A DISGUSTO.

