Café del Fracaso: Diálogo en la mesa cuatro
- Puedo sentarme, amigo?
- Claro cumpa, con confianza.
- ¿Qué se van a servir los caballeros?
- Un cortado liviano
- Una lágrima
- Ah muy bien, veo que el caballero conoce nuestra cocina: las lágrimas y las sutilezas son nuestra especialidad. Marchan entonces dos lágrimas.
- Pero yo pedí un cortado
- No se atragante cumpa, usted debe ser nuevo. Aquí en el bar los mozos sirven lo que quieren y hoy el menú es de tristeza. ¿Comprende?
- No
- No se preocupe, ya se acostrumbrará a no comprender.
- ¿Es cierto que de este bar no se puede salir?
- No sin pagar. Sólo que nadie sabe a quién se le debe abonar la factura. Es una incógnita. Conozco hombres que derrocharon sus fortunas enriqueciendo a pobres diablos que a su vez desperdiciaron sus malhabidos ingresos en nuevos intentos de pago.
- Pero entonces del bar no se puede salir
- No sin pagar
- Aquí tienen sus lágrimas los caballeros
- Pero esta bebida está salada
- Parece que hoy las sutilezas no estaban incluídas en el menú.
- Digame amigo, ¿usted sabe a quién se le debe abonar lo adeudado?
- No, pero puede intentar conmigo. Ha habido casos en que el cobrador ni sabía que lo era
- ¿Está seguro?
- Nadie está seguro de nada en el Café, pero no pierde nada con intentarlo.
- Está bien, aquí tiene
- Muchas gracias y ahora adiós
- Aquí tiene la cuenta caballero
- Pero mozo, aquel hombre me dijo ...
- Y usted seguro le creyó. No se preocupe, no es el primero. Ya lo encontrará nuevamente, nadie puede escapar del Café. Son 5 pesitos más la propina.
