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miércoles, agosto 01, 2007

Café del Fracaso: Lecciones

Ese día la lágrima estaba amarga, supuse que el mozo había olvidado el azúcar. La dejé sobre la mesa y presté el oído a las gentes a mi lado. Luego de escuchar una serie de lamentos sobre la imposibilidad de escapar del Café y cansado de las mismas historias de siempre, me percaté de que un viejo chiflado recitaba su historia subido a una de las barras del lugar:
"Mi ciudad es una maraña de calles imposibles, con miles de curvas, centenares de bocacalles y millares de baches. Las hay de tierra, cemento o mármol, incluso las hay de oro. Todas ellas están habitadas por criaturas despiadadas. Seres infernales cuyo único fin es el de atormentar a los transeúntes. Les soplan falsos recorridos, los guían a callejones sin salida y desgastan sus esperanzas con falsas promesas. En mi barrio todos provenimos del Este, del Río del Olvido y comenzamos a andar por las calles del barrio con toda la inocencia de la que somos capaces. Pero antes de que nos demos cuenta, las brujas y los espectros nos han ya enredado con sus lenguas de serpiente y nos hallamos vagando por solitarias calles de ficción.
Sin embargo, algunos, que nos creemos elegidos, desenmascaramos a los fantasmas, y quienes aún tenemos fuerzas para correr, lo hacemos.De los que huimos, solo algunos que nos creemos elegidos encontramos la avenida de la Dicha, es ancha y es bella y nos hace sentir felices y vemos que no fuimos los únicos en encontrar la avenida y corremos y corremos como si estuviéramos en el Este nuevamente y entonces descubrimos que la avenida es corta y que nos hallamos en el Oeste, junto a un Río. El Río del que nos hablaban las brujas. El Río del Olvido. Pero, de pronto ya no somos sólo nosotros, todos están aquí, todos llegamos al mismo tiempo, todos los caminos conducen al Río del Olvido..."

lunes, mayo 14, 2007

Café del Fracaso: Diálogo en la mesa cuatro

- Puedo sentarme, amigo?
- Claro cumpa, con confianza.
- ¿Qué se van a servir los caballeros?
- Un cortado liviano
- Una lágrima
- Ah muy bien, veo que el caballero conoce nuestra cocina: las lágrimas y las sutilezas son nuestra especialidad. Marchan entonces dos lágrimas.
- Pero yo pedí un cortado
- No se atragante cumpa, usted debe ser nuevo. Aquí en el bar los mozos sirven lo que quieren y hoy el menú es de tristeza. ¿Comprende?
- No
- No se preocupe, ya se acostrumbrará a no comprender.
- ¿Es cierto que de este bar no se puede salir?
- No sin pagar. Sólo que nadie sabe a quién se le debe abonar la factura. Es una incógnita. Conozco hombres que derrocharon sus fortunas enriqueciendo a pobres diablos que a su vez desperdiciaron sus malhabidos ingresos en nuevos intentos de pago.
- Pero entonces del bar no se puede salir
- No sin pagar
- Aquí tienen sus lágrimas los caballeros
- Pero esta bebida está salada
- Parece que hoy las sutilezas no estaban incluídas en el menú.
- Digame amigo, ¿usted sabe a quién se le debe abonar lo adeudado?
- No, pero puede intentar conmigo. Ha habido casos en que el cobrador ni sabía que lo era
- ¿Está seguro?
- Nadie está seguro de nada en el Café, pero no pierde nada con intentarlo.
- Está bien, aquí tiene
- Muchas gracias y ahora adiós
- Aquí tiene la cuenta caballero
- Pero mozo, aquel hombre me dijo ...
- Y usted seguro le creyó. No se preocupe, no es el primero. Ya lo encontrará nuevamente, nadie puede escapar del Café. Son 5 pesitos más la propina.

martes, marzo 20, 2007

Café del Fracaso: Intentos...

Oigamos al coro cantar su lamento, tal vez en alguno de sus versos encontremos la llave para escapar...

"Ya lo dijimos señores
del café no se puede salir
oigan a los cantores
la única forma es morir"

Oyendo al coro las esperanzas se van, son las voces de la nada que nos atan a nuestro destino.
Veo que un anciano se acerca a la puerta, la abre y atraviesa el avismo. Menos de un instante despues el anciano aparece por la puerta trasera del Café. Un mozo se ríe y le acerca una lágrima.

- Tome amigo, cortesía de la casa.

martes, marzo 13, 2007

Café del Fracaso: Triste soledad de un amor correspondido

El coro algo dice en un rincón:

"El amor, el amor,
nada vale el amor

doliente que escuchas
esta triste canción
el amor es pasión
al amor es dolor

el amor, el amor,
nada vale el amor"

¿Qué número de café será el que estoy tomando? He perdido la cuenta. Aquel anciano está recitando...

"Hubo una vez un hombre que se enamoró de una mujer, pero antes de confesarle su amor, se preguntó si ella lo correspondería. Si debía invitarla a salir. Llevarle flores. Si debía decirle que la amaba. Pedirle matrimonio. Si debían vivir juntos. Tener hijos. Se preguntó cómo los llamarían. Cómo los criarían. Verlos crecer. Hacerse adultos. Verlos casarse. Formar sus propias familias. Disfrutar juntos de sus nietos. Jubilarse e irse a vivir al campo o a algún lugar tranquilo.
Se preguntó si valía la pena pasar el resto de sus vidas unidos. Morir y ser enterrados uno junto al otro, por el resto de la eternidad.
Decidió que sí valía la pena.
Pero para entonces, ya era demasiado tarde"

miércoles, marzo 07, 2007

Café del Fracaso: Historia del viejo que fue jóven

El café estaba repleto, como siempre. El humo llenaba el ambiente de espesa tristeza. Junto a la barra escuchaba los relatos del viejo, tal vez el más viejo del café, el más viejo y sin dudas el más sabio. No puedo ver bien al anciano, los mozos con sus vestimentas de carceleros y las gentes arrastrando sus esperanzas se cruzan constantemente entre el anciano y yo. Pero no importa, no importa porque me dejo atrapar por su melancólica voz. Su voz eterna, su voz de sabiduría, su voz de charlatán...
"Ni bien tomé el papel, me dirigí a la canoa. El chango me llevó a la otra costa del Río del Olvido. Tuve una clara visión de la charampia, siempre imponente, siempre presente. No pude apartar mi vista de ella durante todo el cruce. Cuando llegué a la costa, una figura oscura parada junto a un pedestal esperaba a la orilla. Me tomó de la mano y dijo: 'El tiempo comienza a acabarse desde este momento'. La figura era la Muerte, y el pedestal, el legendario libro.
Caminé algunos pasos frágiles, débiles; dudando a cada instante de mi próximo movimiento. Entonces vi el Café, solitario en medio de la nada. Me acerqué a los ángeles que custodian la entrada, pero estos mi ignoraron. Cuando entré creí escuchar una risa ahogada a mis espaldas. Los guardias se burlaban de mi destino..."

viernes, marzo 02, 2007

Café del Fracaso: Introducción

Este café se halla a escasos pasos del Casino Destino, pero a diferencia de aquel, el Café del Fracaso no desaparece nunca.
Sus mozos, vestidos siempre de carceleros, convidan gratuitamente a los clientes con alimentos de perdición y copetines de lamento.
Un coro triste siempre canta en un rincón:

"Este es el peor lugar del mundo
nuestra vida no vale un chelín

las canciones que este coro canta
hablan de aquél, de tí y de mí

Nunca podrás escapar del café
tu destino es morir en él"

En la otra punta del café, un grupo de ancianos cuenta historias...