Café del Fracaso: Lecciones
Ese día la lágrima estaba amarga, supuse que el mozo había olvidado el azúcar. La dejé sobre la mesa y presté el oído a las gentes a mi lado. Luego de escuchar una serie de lamentos sobre la imposibilidad de escapar del Café y cansado de las mismas historias de siempre, me percaté de que un viejo chiflado recitaba su historia subido a una de las barras del lugar:
"Mi ciudad es una maraña de calles imposibles, con miles de curvas, centenares de bocacalles y millares de baches. Las hay de tierra, cemento o mármol, incluso las hay de oro. Todas ellas están habitadas por criaturas despiadadas. Seres infernales cuyo único fin es el de atormentar a los transeúntes. Les soplan falsos recorridos, los guían a callejones sin salida y desgastan sus esperanzas con falsas promesas. En mi barrio todos provenimos del Este, del Río del Olvido y comenzamos a andar por las calles del barrio con toda la inocencia de la que somos capaces. Pero antes de que nos demos cuenta, las brujas y los espectros nos han ya enredado con sus lenguas de serpiente y nos hallamos vagando por solitarias calles de ficción.Sin embargo, algunos, que nos creemos elegidos, desenmascaramos a los fantasmas, y quienes aún tenemos fuerzas para correr, lo hacemos.
